viernes, 20 de junio de 2014

Niñez.

Buenos días, tardes o noches; el día de hoy estoy algo sorprendido de este libro y se los quiero compartir. Un libro impactante, ¿quién no ha dicho tener un amigo imaginario?
Por eso les quiero presentar este libro que se titula: Memorias de un amigo imaginario escrito por Matthew Dicks.

Sinopsis

Max solo tiene 8 años y no es como los demás niños. Él vive para adentro y cuanto menos le molesten, mucho mejor. No le gustan los cambios, las sorpresas, los ruidos, que lo toquen y que le hagan hablar por hablar. Si alguien le preguntara cuándo es más feliz, seguro que diría que jugando con sus legos planeando batallas entre ejércitos enemigos. Max no tiene amigos, porque nadie lo entiende y todos, hasta los profesores y sus propios padres, quieren que sea de otra manera. Solo me tiene a mí, que soy su amigo desde hace cinco años. Ahora sé que Max corre peligro y solo yo lo puedo ayudar. El problema es que Max es el único que puede verme y oírme. Tengo mucho miedo por él, pero sobre todo por mí. Los padres de Max dicen que soy un «amigo imaginario». Espero que a estas alturas tengas claro que no soy imaginario.



Les presento una reseña que elaboró Javier Ruescas en su blog.

"Budo no es un niño corriente. Es curioso, inteligente, valiente y divertido; le encanta ir al colegio con Max, escuchar las lecciones de la señorita Gosk y descubrir nuevos lugares en los que investigar. Pero Budo también es capaz de atravesar paredes, estar enfrente de una multitud de personas y ser completamente imperceptible, e incluso permanecer vivo sin haber comido ni bebido en toda su vida. Y es que, como ya se ha dicho, Budo no es un niño corriente: es un amigo imaginario, surgido de la mente de Max.
Memorias de un amigo imaginarioComo todos los amigos imaginarios del mundo, Budo estará en la tierra siempre que Max siga creyendo en él; por eso mismo, sabe que su tiempo se está agotando, pues tarde o tembrano Max crecerá, se olvidará de él y entonces desaparecerá, como tantos otros antes que él. Hasta entonces, lo único que puede hacer es permanecer a su lado, ayudar a Max a comprender la realidad, que tan complicada le resulta a veces, y buscar la manera de existir para siempre. Sin embargo, el orden de sus prioridades cambia radicalmente cuando Max se encuentra en peligro y comprende que él es el único que puede salvarle.
En Memorias de un amigo imaginario, Matthew Dicks nos presenta una historia emotiva, inteligente y original cuya principal baza es la compleja naturaleza de Budo y del resto de los amigos imaginarios. Narrado en primera persona por este personajetan peculiar y dividido en capítulos cortos, la novela obliga al lector a plantearse conceptos tan complejos y universales como el momento en que un niño abandona la infancia, el poder de la imaginación o la razón de nuestra existencia.

El autor del libro Matthew Dicks
Otro punto a favor son los personajes. Tanto los principales como los secundarios presentan suficiente complejidad como para que el lector los recuerde con facilidad y comprenda sus motivaciones al tomar las decisiones. Así, Budo, y Max a través de los ojos del chico imaginario, son los más interesantes, pero ni los padres del niño, ni sus profesoras, ni tampoco los otros amigos imaginarios que se cruzan en la historia se quedan atrás.
Si bien la premisa es enormemente original y está llevada a la práctica con bastante destreza, la historia resulta demasiado larga y puede hacerse algo pesada. Esto se debe a que la trama principal, el conflicto de la novela, no arranca hasta casi la mitad del libro, por lo que, el resto del tiempo, la única razón por la que el lector sigue adelante es la peculiar voz de Budo y su especial relación con Max.
En definitiva, Memorias de un amigo imaginario es una novela perfecta para quienes quieran disfrutar de una historia melancólica e inocente. Una historia cuyo universo, poco a poco, dejará de parecer imaginario y se irá volviendo a cada página más y más real..."

Mi opinión:
Esta historia, me recuerda a la pelicula de Toy story 1, 2 y 3 en la que Andy, el chico que no se entera de que sus juguetes hablan y se mueven al igual que todos en el mundo, en el tercer filme cuando el crece y debe ir a la universidad no se puede llevar a sus juguetes por 3 razones:

  1. Esta grande y no puede jugar con ellos.
  2. Son muchos.
  3. En el mundo donde la tecnología reina sobre niños y adultos, no todos preferirían un juguete a una laptop / tablet / celular.

Sin embargo, los deja en un lático que se cierra y son confunfidos por basura, y obviamente, por parte de los juguetes se sienten abandonados y tristes de que su dueño se "desharía de ellos". 
Es la rutina que todos seguimos al crecer: nos olvidamos de las cosas que hacíamos de niños, creamos nuevas rutinas y dejamos atrás el pasado. 
Pero... ¿en qué termina la historia del libro Memorias de un amigo imaginario? Los invito a leerlo.


Fuentes de consulta electrónicas:



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